Un sueño de PrimeraEstuvo un año sin jugar. Primero por una lesión, y después porque no fue tenido en cuenta por Russo en Vélez. Hoy, el enganche de Chacarita es la gran figura de la B Nacional. En una charla con Olé.com.ar, pide a gritos una revancha en el fútbol grande.
Jugadores como él no abundan en el fútbol argentino. Y mucho menos en el ascenso. Tipo rápido de mente, joven y a la vez experimentado, habilidoso con los pies, sutil a la hora de tratar la pelota y líder de equipo. Todo eso reúne el que por presente y calidad es el mejor jugador de la B nacional. Todo eso reúne Patricio Pérez, enganche de un Chacarita que está imparable y que se encamina, con justicia a ganar el Clausura y luchar por un lugar en Primera División. El pibe de 21 años dialogó con Olé.com.ar y habló de todo: las lesiones, el pasado en Vélez, el presente en el Funebrero y de algún recuerdo que le quedó de sus técnicos de Primera.
"El fútbol siempre te da revancha", frase hecha, si las hay. Pero al ex Vélez le calza justa para retratar el momento que está viviendo en un equipo importante, que ya le abre el camino para volver a la categoría madre del fútbol argentino. Y él mismo lo reconoce así: "Chacarita me dio esta posibilidad y por suerte la estoy aprovechando. Esperemos que en seis meses podamos festejar y subir a Primera con este equipo". Claro está, la estadía de este grandioso jugador por el ascenso no será demasiado larga. En algún momento deberá volver al Fortín, de donde lo marginaron, o se irá a otro equipo. "Uno quiere estar siempre en Primera", reconoce.
En lo que va del actual Clausura, el pibe de Ciudadela la está rompiendo. En apenas seis partidos asombró a todos y marcó cinco goles, clave para que Chaca esté bien arriba en las posiciones. "Estoy muy contento por el equipo. De 18 puntos se consiguieron 16 y eso quiere decir que las cosas las estamos haciendo bien. En lo personal, tenía fe de poder demostrar lo que uno sabe, pero se dio todo muy rápido", confiesa el jugador que se consagró campeón mundial Sub 20, en Holanda 2005 (integró el plantel pero no llegó a disputar ningún partido), competencia a la que viajó de última por la lesión del Principito José Sosa.
Pero algo muy parecido a este presente fueron sus comienzos en la Primera de Vélez. El 28 de abril de 2002, con tan sólo 16 años se presentó ante el exigente público del Fortín, y nada menos que en un clásico ante Nueva Chicago. Y sorprendió a todos. Un pequeñín habilidoso y morrudo que parecía chico para jugar contra los grandes. Pero esa figura que se creó en el ambiente, de a poco se fue opacando. La falta de continuidad le hizo perder terreno en una carrera en la que parecía haber empezado varias vueltas antes. Y encima llegaron las lesiones. Quizás, esa sea una de las espinas clavadas que tiene el Pato. Demostrar que todavía puede ser lo que muchos esperaban.
"Todavía puedo ser el enganche de Vélez del futuro. Recién tengo 21 años y hay jugadores que tienen esa edad y no llegaron a debutar en Primera o tienen pocos partidos", enfatiza. "Como me tocó debutar joven, me hubiese gustado que me bancaran un poco más, pero son circunstancias que se dieron, tuve que ir creciendo con golpes y esas son cosas que pasan. Ya van 4 o 5 años desde que debuté pero seguro que cosas buenas siempre se sacan. No todo es tan malo", aclara.
Y entre los golpes de los que habla se encuentra una fea lesión que sufrió fuera del país. En 2005, debido a que en Vélez no lo iban a tener demasiado en cuenta, decidió aceptar una oferta del León de México para jugar a préstamo por seis meses. Parecía una linda experiencia para un chico que estaba creciendo en la vida y en el fútbol. Pero de linda tuvo muy poco. A los pocos meses de jugar en el fútbol azteca, sufrió la rotura de ligamentos de su rodilla izquierda y debió parar para recuperarse. "Tuve seis meses de recuperación y otros seis más parado que fueron los que pasaron, porque el técnico de Vélez no me tenía en cuenta", declara el Pato. Justamente ese técnico del que habla es el actual DT de Boca, Miguel Angel Russo.
Miguelito ya no es más el entrenador de Vélez. Sin embargo, Pérez tampoco tuvo lugar en el equipo del Bigotón, y debió irse del club dueño de su pase. "Con La Volpe no tuve prácticamente relación. Había quedado una lista del técnico anterior y los dirigentes decidieron mantener esa lista. A él le dijeron éstos son los jugadores y te tenés que manejar con ellos", aclara. Pero luego dispara: "Con Russo no hubo mucha relación. Nunca me tocó jugar. Me sentí mal, porque jugaron todos los profesionales y yo no. Eso me molestó, necesitaba por lo menos estar 10 o 15 minutos adentro de un campo. Me quedó una sensación fea".
En fin, el presente lo encuentra en Chacarita, demostrando algo de todo lo que puede dar. Como dice el propio jugador "necesitaba un cambio de aire" y el Chulo Rivoira se lo está dando. Si bien restan "catorce finales" por jugar (la primera será mañana ante Defensa y Justicia en Florencia Varela), en San Martín saben que si todo sigue igual, el Clausura será Tricolor y una buena parte, gracias al chiquitín de Ciudadela. ¿Lo veremos en Primera muy pronto? Es muy probable que si. Pero hoy está en el ascenso y vaya que lo enriquece.